¿Te atreves a vivir un viaje offline completamente desconectado de tus dispositivos digitales, redes sociales, correo electrónico y demás distracciones en línea? Consigue unas vacaciones de lo más reales en 5 sencillos pasos y alcanza un nirvana analógico. 


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Vivir ajenos a los usos digitales es lo más parecido a una quimera moderna. Hoy podemos hacer prácticamente todo con nuestros dispositivos móviles, tablets u ordenadores, y quizá por eso cada vez es más necesario tomar nuestro tiempo alejados de ellos. Saborear las realidades, romper con la rutina milenial, cruzar la frontera a una experiencia  sin pantallas de por medio. Y qué mejor ocasión para hacerlo que viajando.

Un viaje offline puede ser tu mejor ayuno digital, esa gran oportunidad para conectar con las sensaciones más reales, con el lugar que visitas, con la persona que tienes al lado, y sobre todo contigo mismo. Los detox digitales se están popularizando pues nos ayudan a estar más presentes en el momento, a disfrutar de la experiencia sin que nos interrumpa  un nuevo mensaje.

¿Te atreves a dejar el móvil en casa en tu próxima escapada? Así se consigue un viaje offline.

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1. Comunícalo 

Si te animas a hacer un viaje offline lo primer y más importante es que todas aquellas personas importantes, a las que avisarías al llegar de que todo está OK o aquellas de las que esperas noticias -deseadas-, deben saberlo. Deben saber que te vas y que no llevarás contigo ningún tipo de dispositivo que te permita comunicarte con ellos. Estarás ilocalizable por los canales habituales. Si quieres, pásales el número de teléfono del hotel donde te quedarás, y como recomendación, trata de avisarles con frecuencia de que todo está bien de la forma en que te sea posible.

2. Supera las tentaciones 

Si decimos viaje offline es viaje offline. Dudarás, dudarás y te sentirás tentado pero resistirás. Olvida el “por si las moscas” y borra de tu mente la idea de que si llevas el móvil solo lo encenderás en caso de emergencia. Excepción: si dejas algo importante a medias en casa o el trabajo y necesitas estar ‘localizable’, lleva contigo un móvil de los de antes, sin posibilidad de conexión a internet, solo llamadas.

3. Be water, my friend

La mente. Tu mente debe ser fuerte. Existe un término surgido con las nuevas tecnologías llamado FOMO (“fear of missing out”, o miedo a perderse algo). Y es poderosísimo. Uno de los grandes retos de tu viaje offline será superarlo. No vas a ver Facebook, ni Instagram, ni ninguna red social o correo electrónico durante tus vacaciones. Si necesitas un periodo de transición, reduce gradualmente las horas de consumo los días previos hasta llegar a restringir su uso. Ya verás cómo fluye tu imaginación después.

4. La vie en analógico

Una de las partes más románticas de los viajes sin conexión es precisamente la vuelta a las costumbres analógicas. ¿Cuánto hace que no escribes una postal a mano? ¿O haces fotos en carrete? ¿Lees un libro en papel? ¿Consultas un mapa prestado? Toma notas de aquello que experimentas, haz fotos sin saber cómo saldrán, lee, mira, siente.

5. Y vuelta a la rutina en pequeñas dosis 

La última parte de tu viaje offline será volver a la realidad. Recoge todo lo que has sentido y vivido, y si lo necesitas: haz balance. Vuelve a tus costumbres, horarios, rutinas laborales, etc., de un modo progresivo. Trata de alargar el periodo de desconexión unos días e intenta limitar el uso en la medida de lo posible. Y si después de todo, deseas hacer algunos cambios tras tu experiencia, adelante.

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Imagen portada maletas Gabol Travel.