Oslo quiere reducir su contaminación y se ha marcado un reto: prohibir la circulación de los vehículos contaminantes en su casco antiguo antes de 2019. Una medida ambiciosa y digna de reconocimiento y de ejemplo, que hará de esta maravillosa capital un destino turístico más atractivo si cabe.  


El Gobierno de Noruega ha lanzado un ambicioso plan que prohibirá la circulación de coches contaminantes por el centro de Oslo, para disminuir así la contaminación de la capital, y como parte de su plan de reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero un 50% en 2020, con respecto a los niveles de 1990. En esta prohibición, sólo se harán excepciones para personas con discapacidad y vehículos para carga y descarga de mercancías de las tiendas del centro. Según el diario británico The Guardian, este plan busca reducir el tráfico de automóviles en Oslo en un 20% para 2019. Una medida que incluye la construcción de 60 kilómetros de carriles bici para mejorar la movilidad del centro y un fuerte empujón al transporte público. “Queremos que la ciudad sea mejor para los peatones y ciclistas. Será mejor para las tiendas locales y para todos”, cuenta Lan Nguyen Marie Berg del Partido Verde. Una medida que convertirá a Oslo en la primera capital europea en prohibir de forma permanente la entrada de vehículos de motor a su casco antiguo, y en un ejemplo a seguir, que hará de esta maravillosa ciudad escandinava: un destino turístico más atractivo si cabe.