La posidonia es el mayor tesoro de las Islas Baleares. Más de 55.000 hectáreas de belleza submarina a las que Mallorca, Menorca, Ibiza y Formentera deben sus cristalinas aguas. Las Praderas de Posidonia son grandes colonias de algas distribuidas por el litoral balear, capaces de limpiar el agua y mantener vivo el ecosistema marino. Ahora, gracias a una nueva regulación, las Islas Baleares será la primera comunidad autónoma en proteger la posidonia oceánica. ¡Conoce las maravillas que encierra este fenómeno natural y descubre algunos de los mejores rincones de las islas donde disfrutarlo! 


 

La riqueza sumergida en las aguas mediterráneas sitúa al archipiélago balear como un destino ideal. Aguas cristalinas y un fondo marino único que clama la atención de visitantes y aficionados al submarinismo. Y todo gracias a la posidonia oceánicauna planta acuática, endémica del Mediterráneo, capaz de limpiar el agua y mantener vivo el ecosistema marino. Esta joya marina se extiende a lo largo de más de 55.000 hectáreas en nuestro querido litoral balear, en lo que se conocen como las Praderas de Posidonia, un hábitat en el que viven más de 1.000 especies de animales y más de 400 de plantas marinas.

Una riqueza incalculable para las populares islas amenazada por la regresión a causa de la contaminación del agua, la práctica de deportes náuticos sin control, la pesca de arrastre o algunas especies invasoras como ciertas algas tropicales que a causa del aumento de la temperatura del mar han proliferado en el Mediterráneo. Este 2017 la causa ha logrado un nuevo hito en su preservación al lograr ser las Baleares la primera comunidad autónoma que contará con una regulación encaminada a proteger la posidonia oceánica. Una iniciativa puesta en marcha por el Consell de Formentera desde hace años en Save Posidonia Project, con el fin de concienciar, ayudar a su conservación e impulsar un turismo sostenible que respete el medioambiente.

Y es que, la posidonia oceánica es una bendición para las costas, pues libera grandes cantidades de oxígeno, sirve de hábitat a muchos tipos de peces, actúa como barrera natural ante la erosión de la costa y hace de “filtro” para retener la suciedad e impurezas del agua. Además, la posidonia solamente crece en el Mediterráneo y ocupa tan sólo un pequeño porcentaje del total de la cuenca. Existe en Baleares, en la Costa Azul francesa, al norte de Córcega, en la costa de Liguria, Italia, en el estrecho de Messina entre Sicilia y Calabria, en el Golfo de Sirte en Túnez y en algunos puntos de la Costa Dálmata.

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La posidonia: el secreto de las cristalinas aguas baleares

La posidonia: el secreto de las cristalinas aguas baleares


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Una riqueza natural que, entre otros atributos del archipélago, ha hecho de las islas de Mallorca, Menorca, Ibiza y Formentera el destino turístico veraniego por excelencia en nuestro país. Sus cristalinas aguas y su fondo marino es de un valor incalculable, y visitantes y submarinistas de todo el mundo acuden hasta estas tierras para disfrutarlo. Cuevas, fisuras y espléndidos arrecifes coralinos forman parte del imponente fondo marino de las cuatro islas.

Mallorca presenta una gran riqueza submarina con espléndidos enclaves como la Reserva Natural El Toro, y las aguas entre ésta, Es Clot des Moro y Cala Refeubetx. Menorca posee una fauna y diversidad paisajística tremenda, donde destaca la Reserva Marina de la Costa Norte de Menorca con más de 5.000 hectáreas situada entre la Bahía de Fornells y Cap Gros. U otras joyas como el Pou de sa Lluna, la Llosa del Ocellers o les Coves d’es Llamp.

Ibiza destaca por sus rutas de inmersión como la ruta Lladó Sud, Dau Petit o Ses Margalides. La diversidad submarina va desde montañas submarinas como La Bota des Vedrà, pequeños archipiélagos como Las Gorgònies, hasta buques hundidos que a lo largo de los años se han convertido en ecosistemas submarinos. Finalmente, el pequeño paraíso de Formentera alberga extensas praderas de posidonia oceánica con 7.650 hectáreas, la más conocida es la pradera que se extiende entre Ibiza y Formentera y que conforma el Parque Natural Ses Salines, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1999.