En Dinamarca existe una felicidad más profunda que la ‘simple’ alegría. Un término que ha cruzado fronteras, suscitando la curiosidad y la envidia de países y lenguas. La particular forma de los daneses para expresar este dichoso estado de ánimo ha de ver con las situaciones y sus sensaciones: una cálida atmósfera y un bienestar profundo causado por la compañía o el disfrute de la lectura. Esta palabra mágica es: hygge, y se ha convertido en un fenómeno social.


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Puede que nada de todo esto sea nuevo para ti. Puede que hayas interiorizado esta curiosa expresión hace mucho y tengas muy claro a qué se refiere. Puede, tal vez, que la hayas escuchado o leído en alguna ocasión pero no aciertes a saber de qué se trata. O puede que ésta sea la primera vez que tienes noticias de ella. Pero, sea como fuere, la palabra hygge acaba de entrar en tu vida y, advertimos, ha venido para quedarse. Una forma nacida en Dinamarca con el objeto de expresar una felicidad que va más allá de la ‘simple’ alegría. Para ellos, esta sensación es tan honda que no tiene traducción a otros idiomas; para quiénes tratamos de entenderla desde fuera vendría a ser algo como: cosiness en inglés, o acogedor/cálido en español. 

Desde que el término hygge comenzara a utilizarse en Dinamarca, su significado ha sido motivo de curiosidad y debate. A finales del siglo XVIII empezó a sonar este vocablo noruego en la península danesa para referirse a la intimidad casera, el bienestar y las sensaciones acogedoras. Actualmente, la explicación habitual de hygge hace referencia a situaciones y sensaciones: tomar un té caliente en un día frío, disfrutar de una comida familiar junto a la chimenea, leer un clásico en el sofá… Una sensación que se basa en la atmósfera del momento -a los daneses les importa mucho la luz: el resplandor de las velas y la claridad del sol del norte; la ambientación y la presentación de la comida- y en las emociones: la tranquilidad, el bienestar, el disfrute de la conversación, la compañía y el placer de la soledad. Y en ese punto se ve cómo el término ha evolucionado: mientras los daneses más mayores lo relacionan con actividades sociales, los jóvenes también lo usan para hablar de sus ratos a solas. Un concepto que va más allá de su propia denominación, convirtiéndose en una meta, un estado al que aspirar y no solo para los daneses, que tan enserio toman eso de la felicidad, sino para el mundo entero que mira con recelo su exitosa fórmula.

Hygge es pues el término que se está apropiando de esta sensación de bienestar al alcance de todos, solo que de forma distinta. Los británicos ya lo usan y en muchos medios como The Telegraph o la BBC, han dedicado varios artículos al tema. Incluso la periodista inglesa Kayleigh Tanner ha creado un blog para dar a conocer este concepto: Hello Hygge en donde publica todo lo que va descubriendo sobre este término, que ella describe como: ‘Sensación de completa alegría independientemente de dónde o qué estés haciendo‘. Y que puede aparecer en cualquier momento: ‘sentada en un tren vacío viendo cómo entra el sol por la ventana, o en un supermercado comprando los ingredientes para cocinar la cena del sábado por la noche’. La clave para sentir el hygge está en la manera en que disfrutes de cada momento.