Oporto, con su mágica decadencia, su alma festiva y su luz ensoñadora lo tiene todo para seducirte. La ‘Ciudad del Duero’ es el escenario con mayúsculas de una forma de vida en la que el vino, la devoción por la fiesta y la hospitalidad de sus habitantes conviven en una fórmula perfecta. Aparentemente descuidada pero arraigadamente auténtica, con una Ribeira a pies del Duro que cautiva y el arte en todas sus formas entre adoquines y azulejos, Oporto guarda entre sus empedradas calles el secreto de la nostalgia más vital que puedas imaginar. 


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Centro histórico

El centro histórico de Oporto es un auténtica maravilla que se puede recorrer en uno o dos días. Entre los lugares de mayor interés se encuentra la Plaza de la Libertad y la Rua Santa Catarina en la zona alta de la ciudad. Su casco histórico es conocido por sus bellos edificios y monumentos en proceso de degradación, muchos de ellos totalmente vacíos y algunos, debido a su orografía, con verdaderos problemas de habitabilidad. Un estampa de cierta decadencia nostálgica que sirve de perfecto (y paradójico) marco para una ciudad donde el espíritu festivo es una forma de vida.

En la zona baja de Oporto se conoce como la Ribeira. Entorno al muelle de Cais da Ribeira se concentra gran parte del ambiente de esta parte de la ciudad, donde se puede disfrutar de la  característica estampa de viviendas apiñadas en un caótico orden de azulejos y ropa tendida, sobre bares, restaurantes, terrazas y frente al Duero con un ambiente muy animado. Aquí merece la pena visitar el Barrio de la Ribeira, que fue declarado por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad. Finalmente, cabe destacar la importante y distinguida presencia por toda la ciudad del azulejo, un elemento decorativo común en muchos edificios de Oporto que se ha ganado el título de emblema.

Vistas de la ciudad de Oporto.    

     

La Ribeira de Oporto.

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La Ribeira y el puente Don Luís I en la Ribeira .

La Ribeira a orillas de nuestro querido río Duero, con sus edificios ocre, su amalgama de calles medievales y su ambiente de nostálgica decadencia, es la imagen más fotogénica de Oporto y uno de los lugares más espectaculares de la ciudad. Considerada Patrimonio de la Humanidad, en la Ribeira uno de los mejores (y más populares) planes es sentarse en una de sus terraza con vistas a disfrutar de un buen vino, y deleitarse contemplando los barcos que transitan el río. En su travesía, el mejor de los momentos llega a su paso por el conocido puente de Don Luís I, que separa la parte alta de la baja de la ciudad, con  una arquitectura que se delata como uno de los discípulos de Gustav Eiffel. Una opción interesante es darte un paseo con un barco por el río, y con la entrada te dan una entrada para una bodega.

Desde el puente se puede disfrutar de una de las vistas más interesantes de Oporto con toda la zona de la Ribeira a tus pies, una zona invadida de vegetación, con casas muchas de ellas abandonadas, terrazas e interesantes espacios de diseño como Armazém, un antiguo almacén convertido en un espacio multi-cultural con un café de aires retro, una galería de arte y varias tiendas de diseño con muebles vintage y prendas de la colorista firma portuguesa Mexxca. Y si buscas una buenas vistas de la ciudad desde las que sacar tu mejor fotografía, acércate al llamado Miradouro da Serra do Pilar, está al otro la del puente en una zona llamada Vilanova de Gaia, y para muchos ofrece las mejores vistas de la ciudad.

          

          

En estas imágenes, el puente Don Luís I y las vistas de la Ribeira sobre él.

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Torre de los Clérigos

La Iglesia y Torre de los Clérigos es todo un símbolo de Oporto, tanto es así que en la ciudad la llaman con cariño nuestra Torre Eiffel. Construida en 1763, la Torre de los Clérigos es de visita obligatoria, y su caminata de 225 escalones quedará en el olvido en cuanto logres admirar las extraordinarias vistas de la ciudad que desde su punto más alto se contemplan. Además, merece la pena acercase a disfrutar de sus conciertos gratuitos de música clásica celebrados todos los días en la iglesia a las 12h.

Iglesia y Torre de los Clérigos. Fuente: Wikipedia. Autor: António Amen.

Los emblemáticos azulejos repartidos por toda la ciudad.

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Estación de Sao Bento 

La Estación de Sao Bento es otro de los lugares de mayor interés de Oporto, y no, ¡no es para coger el tren! Esta terminal está construida sobre los restos del convento de San Bento del Ave María, y su edificio de estilo neoclásico con impresionantes vitrinas e interesantísimos relojes en su fachada, bien merece una visita. En el interior, encontrarás los famosos 20.000 azulejos obra del pintor Jorge Colaçao, en los que se narran importantes episodios de la historia de Portugal.

Interior de la Estación de Sao Bento.

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Street Art 

El Street Art es otro de los grandes emblemas de Oporto, uno de los mayores tesoros para sus habitantes y atractivos para sus visitante. Entre sus variopintas calles empedradas, sobre edificios degradados y bajo la candidez de esa mágica luz ensoñadora, el centro histórico de Oporto es un museo pictórico al aire libre con grandes obras de arte callejero por doquier: las vírgenes de Hazul, los retratos de MrDheo, los muñecos de Go Mes o los azulejos de Diogo Machado. Y no son los únicos.

          

En estas imágenes, conocidos murales de Street Art por el caso histórico de Oporto. 

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Bodegas

Oporto no sería Oporto sin su vino. Como decíamos, en esta ciudad de nostalgia presencia y eufórica vida, el vino tiene un papel protagonista. Por eso, tu viaje a la ciudad portuguesa debe incluir la visita a una de sus bodegas a disfrutar de una experiencia multisensorial. Entre las bodegas más populares de la zona: Graham’s, Taylor’s, Sandeman, Ferreira, Porto Cruz, Ramos Pinto, Calem, Offley, Cockburn’s, etc.

        

En estas imágenes, a la izquierda el restaurante Barao Fladgate de las bodegas Taylor’s.

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The Yeatman en Cais da Riberia 

Una recomendación especial como hospedaje o si buscas pasar una tarde disfrutando de un ambiente exclusivo y contemplando el atardecer con una de las mejores vistas de la ciudad, ves a The Yeatman en Casi da Ribeira. Ubicado en la zona histórica donde se encuentran las más antiguas bodegas de vino de Oporto, The Yeatman se sitúa en una bella colina con preciosas vistas de la ciudad, y con un entorno que proporciona un ambiente muy tranquilo y sereno aunque dentro de la ciudad.

Vistas de Oporto desde The Yeatman.

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Salir de fiesta

Vivir la noche de Oporto es toda una experiencia y una de las mejores formas de conocer la ciudad y sus gentes. No el vano, la vida nocturna de Oporto es una de las mejores de Portugal, con actividades de ocio y entretenimiento, estupendas zonas con locales de fado, bares y discotecas. Además, Oporto es una ciudad muy universitaria, hecho que le confiere todavía más ambiente festivo y oferta. Normalmente, la gente local y los turistas acuden a la Ribeira, la zona más animada, y al otro lado del río, en Vila Nova de Gaia, donde se disfruta de un ambiente algo más relajado con un nutrido grupo de bares y locales donde las vistas de Oporto de noche le dan un encanto añadido.

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Francesinha 

Por último, el plato más típico y popular de Oporto: la francesinha. Si visitas la ciudad será casi imposible que encuentres mil y una opciones para disfrutar de este pequeño y contundente manjar portugués, en Oporto es todo un emblema y no sólo dispuesto para el turismo, los locales la toman con frecuencia.

Francesinha @ Ar do Rio. Pan, salchicha, carne, queso, huevo… Fuente: Flickr. Autor: Filipe Fortes.

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