Gabol colabora un año más con el Comité español de ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, en una campaña en apoyo a la escolarización de niños y niñas que se han visto obligados a huir, con la compra de una mochila infantil de Gabol School. Hablamos con Arancha García, coordinadora de la delegación de ACNUR en la C. Valenciana y Murcia, sobre la realidad de los niños y niñas refugiados, la labor que desarrolla la organización para su mejora, nuestro papel como ciudadanos y la contribución que campañas como la de Gabol hacen, pues ayudan a visibilizar dicha realidad, a generar conciencia y compromiso (social)’. Como dice el lema de la campaña: La educación es su pasaporte hacia el futuro. ¿Nos acompañas en este viaje?


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1. ACNUR trabaja para salvaguardar los derechos y el bienestar de las personas que se han visto obligadas a huir. Háblanos de vuestra labor. 

ACNUR, es la Agencia de Acción Humanitaria dentro del sistema de Naciones Unidas. Su mandato es brindar protección y ayuda humanitaria a las personas que se han visto forzadas a huir a causa de la violencia.

La Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados se creó el 14 de diciembre de 1950 por la Asamblea General de Naciones Unidas. En la actualidad, trabaja para salvar o mejorar la vida de las personas refugiadas, desplazadas dentro de su propio país, apátridas y solicitantes de asilo.

En cuanto estalla una crisis humanitaria, ACNUR trabaja a contrarreloj para dar asistencia y protección a las personas que han tenido que huir entregándoles refugios y materiales de emergencia, identificándolas y registrándolas, detectando sus necesidades nutricionales y de salud, entre otras acciones.

‘La media de años que puede pasar una persona en un campo de refugiados es de 17 años’.

Gabol colabora con ACNUR en una campaña para la escolarización

Chad / Darfurian refugees from Sudan / UNHCR / F. Noy / December 2011

De la mano de las instituciones del país de acogida, ACNUR tiene la capacidad de coordinar las operaciones para dar ayuda humanitaria a las personas que acaban de huir junto a otras organizaciones de la ONU y ONGs.

La creación de los campos de refugiados, donde ACNUR también llega a ocupar un rol importante a la hora de ponerlos en pie (organización, envío de materiales, coordinación del trabajo de otras organizaciones de acción humanitaria), se considera una medida temporal, aunque la media de años que puede pasar una persona en un campo es de 17 años.

La solución más deseada por todas las personas es volver a su país y al regresar reemprender su vida.

Es por esto que ACNUR trabaja también para ofrecer soluciones a largo plazo como la integración en el país de acogida o la reintegración en un tercer país de las personas refugiadas. La solución más deseada por todas las personas es volver a su país, si las condiciones de seguridad lo permiten y al regresar, reemprender su vida.

Desde el Comité español de ACNUR, trabajamos para apoyar la labor de ACNUR a través de acciones de sensibilización sobre la realidad de las personas refugiadas y la captación de fondos, tan necesarios para que la Agencia pueda desarrollar su trabajo.

Rwanda / Congolese refugees / UNHCR / Frederic NOY / November 2012

2. Gabol colabora con ACNUR para contribuir a la escolarización, ¿en qué consiste esta línea de trabajo que desarrolláis? 

La escuela, la educación, como dice la campaña de GABOL, es el pasaporte para el futuro de las niñas y niños refugiados. En una situación de huida forzada, donde la vida se paraliza, ACNUR se empeña en que esta ruptura no se alargue y facilitar a las familias, a cada persona, la oportunidad de seguir con su vida.

En este sentido, la Educación, una vez cubiertas las necesidades básicas, es fundamental para poder volver a cierta normalidad y que los niños y niñas refugiados puedan retomar su infancia y tengan herramientas para labrarse un buen futuro.

Hasta fin de 2018 se espera que 1,2 millón de niñas y niños refugiados puedan acceder a educación primaria de calidad.

Hasta fin de 2018, cuando termine la campaña con GABOL, se espera que 1,2 millón de niñas y niños refugiados puedan acceder a educación primaria de calidad. Desde 2012, este programa de ACNUR busca subsanar las deficiencias en los servicios educativos de 12 países de acogida de los refugiados donde los niños tienen más dificultades para ir a la escuela: Siria, Yemen, Malasia, Irán, Pakistán, Sudán, Sudán del Sur, Etiopía, Ruanda, Uganda, Kenia y Chad, incrementando su capacidad, equipamiento, calidad, formación del profesorado y eliminando las barreras que impiden a las niñas y niños refugiados asistir a clase.

El programa Educa a un Niño ha conseguido 350.000 niñas y niños se hayan escolarizado en 2017.

Cartel campaña Gabol – ACNUR 2018

3. Según vuestros datos, sólo el 61% de los niños refugiados asistieron a la escuela durante 2016. ¿Ha variado esta cifra en 2017? ¿Esperáis que esta cifra aumente en 2018?

Las cifras a nivel global no han variado considerablemente, pero dentro del programa Educa a un Niño sí que se ha conseguido que 350.000 niñas y niños se hayan escolarizado en 2017. Para 2018 se espera que esta cifra aumente o al menos mantener el mismo nivel de matrícula que en 2017.

4. Una situación agravada entre las niñas… ¿Por qué? 

Hay muchos factores que influyen en la baja asistencia de las niñas a la escuela y que se agrava notablemente en la educación secundaria.

Para ACNUR los factores que dificultan que los niños refugiados vayan al colegio: el coste de la matrícula, uniforme, libros y otros materiales escolares, así como del transporte son los mayores obstáculos.

Además, las niñas refugiadas tienen desventajas añadidas por el llamado coste de oportunidad. Tareas como ir a por agua o leña, cuidar de sus hermanos y de la casa suelen recaer sobre ellas, mientras casar a una hija librará a su familia de un “gasto”.

Las niñas refugiadas tienen desventajas por el llamado coste de oportunidad. Casar a una hija librará a su familia de un “gasto”.

Como he comentado, según se hacen mayores, la dificultad va en aumento. La educación secundaria es más costosa y, si una familia tiene que elegir, suele optar por mandar a los niños ante la sensación de que tienen más potencial de ingresos futuros. Allí donde el matrimonio infantil y el embarazo adolescente son normales, se convierten en un factor sociocultural en contra. Muchas escuelas carecen de agua limpia y aseos privados, lo que provoca que las adolescentes, por ejemplo, en África subsahariana pierdan cuatro días de clase cada cuatro semanas a causa de la menstruación.

5. ¿Cómo podemos los ciudadanos contribuir a la mejora de esta situación?

Aunque parezca un tópico, el primer paso es la concienciación sobre otras realidades. Percibir el mundo diverso y apreciar los recursos que tenemos a nuestro alcance. Informarse bien de las opciones que disponemos para contribuir al cambio de estas realidades tan duras y elegir cómo queremos hacerlo.

Si nos interesamos por el trabajo de ACNUR, cómo no, una buena opción es contribuir en campañas como la puesta en marcha por GABOL, donde contribuimos y todos salimos beneficiados y también dar un paso más y comprometerse haciéndose socio de nuestra organización.

La visibilización a través de los medios y redes sociales de situaciones tan duras ha ayudado a que muchas personas hayan vuelto a interesarse por contribuir.

6. Desde ACNUR, ¿habéis percibido cambios en nuestra sociedad debido a la crisis de los refugiados? 

Desde el Comité español de ACNUR sí que hemos notado más que un cambio, un aflorar de la solidaridad. Todas las personas, en general, tenemos esa inquietud en ayudar a cambiar una realidad dura que no nos gusta. Quizá durante unos años ha estado menos latente y la visibilización a través de los medios y redes sociales de situaciones tan duras ha ayudado a que muchas personas hayan vuelto a interesarse por contribuir a que no se repitan estas situaciones, a manifestar su malestar, a solicitar cambios. Esto ha redundado en tener más personas voluntarias, en más socios, en más donantes. Pero ya veis que la realidad sigue siendo muy cruda.

La campaña de GABOL nos ayuda a visibilizar la realidad de las personas refugiadas, en este caso de niñas y niños, a generar conciencia y compromiso social. 

Rwanda / Congolese refugees / UNHCR / Frederic NOY / November 2012

7. ¿Qué supone que una empresa como Gabol colabore con esta causa? 

Para nosotros es muy importante, porque nos ayuda a visibilizar la realidad de las personas refugiadas, en este caso de niñas y niños, a generar conciencia y compromiso social con su participación en la campaña. Es fundamental para nosotros tener la fortuna de contar con todo el potencial de una empresa como GABOL que ponga luz sobre un tema como la dificultad del acceso a la Educación de las niñas y niños que se han visto forzados a huir, y que inste y contribuya a que aumenten la escolarización y la calidad educativa de todas estas personas.

La mochila GABOL hace posible que otra niña o niño pueda también ir a la escuela en condiciones de dignidad. Facilita el pasaporte que les lleva al futuro. 

8. La donación de Gabol para la escolarización procede de la venta de las mochilas infantiles, ¿es éste un detalle significativo? 

Totalmente significativo. Nos ayuda a enfocar mejor a quién queremos ayudar y a comprometer no sólo a las madres y padres, sino también a los escolares que eligen la mochila. Quien obtiene este producto de GABOL para ir a la escuela, hace posible que otra niña o niño pueda también ir a la escuela en condiciones de dignidad. Volviendo al lema de la campaña: la mochila adquirida facilita el pasaporte que les lleva al futuro, y quien lleva la mochila viaja con ellos simbólicamente y, realmente, al estar también en una escuela.

No podemos educarles dentro de una burbuja de bienestar y perfección que sólo genera seres egoístas. Lo mejor para mí ha sido hablarles poco a poco de otras formas de vida, de otras realidades.

Mochila School Gabol a la venta con la etiqueta de la campaña.

No enfrentarles a otras realidades hasta el punto que se sientan culpables, sino que sepan valorar lo que tienen. Y que piensen qué pueden hacer para que las desigualdad no crezcan.

9. ¿Es importante educar a nuestros hijos en la conciencia de estas realidades? ¿Cómo recomendarías hacerlo? 

Es esencial. No podemos educarles dentro de una burbuja de bienestar y perfección que sólo genera seres egoístas. Por mi experiencia, hay que adaptarse a la edad que tengan y también a su madurez. Lo mejor para mí ha sido hablarles poco a poco de otras formas de vida, de otras realidades. Aprovechar alguna noticia (mejor que sea positiva), por ejemplo, campañas como la de GABOL para ir aumentando la información. En ningún caso enfrentarles a otras realidades hasta el punto que se sientan culpables, sino que sepan valorar lo que tienen y, ellos individualmente, que piensen qué pueden hacer para que las brechas de desigualdad no se hagan más grandes. Lo que ya comentaba: generar conciencia y compromiso; y la campaña de GABOL es perfecta para hacerlo.

Children in the UNHCR Camp Doro, Mabaan County, South Sudan.

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Imágenes: ACNUR.
Campaña Gabol – ACNUR 2017. Campaña Gabol – ACNUR 2016

 

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