Para Francisco Gallego, gerente de Gabol, ésta es más que su empresa, es su historia de vida: la suya y la de su familia. Hace más de 50 años sus padres ya fabricaban rudimentarios bolsos para oficios. La implicación de su núcleo familiar en la tarea de fabricación y distribución de bolsos les llevó a crear Gabol en 1983. ‘Aquello era el sustento de la familia, todos contribuíamos. Ése fue el germen de la empresa’. Hoy Gabol es un gran equipo de personas que trabaja por mejorar nuestro día a día con maletas, mochilas, bolsos y accesorios en cuatro líneas de producto. ‘Soy de los que piensa que nunca debes conformarte: siempre puedes mejorar. Ése es el motor de Gabol’. Hablamos con Francisco Gallego sobre los cimientos, el camino recorrido y el futuro de Gabol.


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“Mi madre cosía bolsos para una fábrica en Burjassot y mi padre se encargaba de recoger el material y de llevar los bolsos acabados a la fábrica. Posteriormente, fabricaban bolsos para oficios, no eran bolsos de mujer como los que tenemos hoy, eran más bien complementos para quiénes trabajaban en el campo, albañiles… Diseños muy rudimentarios.

“Mis padres fabricaban bolsos para oficios que vendíamos en mercadillos de toda la Comunidad Valenciana”

Mi hermano mayor Demetrio y yo con 7-8 años les ayudábamos, recuerdo cómo calentábamos los bolsos al sol en verano y en invierno con la estufa, o cómo los vendíamos en mercadillos de toda la Comunidad Valenciana. Con el tiempo fuimos cogiendo más experiencia y desarrollamos una labor comercial y de reparto de la mercancía. Conseguimos clientes en diferentes localidades como Lucena del Cid o Bétera. Les llevábamos pequeñas cantidades de productos, y después te invitaban a merendar. La relación era muy diferente.

Aquello era el sustento de la familia, todos contribuíamos y ése fue el germen de Gabol. Fue una época muy bonita. Nos íbamos a vender junto a mi padre con una moto y las cubetas. Había días que comprábamos una barra de pan y algo de uva para comer. Era todo muy humilde.

“Aquello era el sustento de la familia, todos contribuíamos y ése fue el germen de Gabol” 

Tras unos años de poco trabajo, en los que tanto mi hermano como yo con 14-15 años decidimos ir a trabajar fuera del negocio familiar -yo trabajé en una casa de fotos-, volvimos para retomar el negocio y constituir una empresa.

Francisco Gallego con producto Gabol.

En 1983 creamos Gabol como sociedad con mis padres y mis 6 hermanos. El nombre de Gabol fue idea de Demetrio, como la suma de nuestro apellido Gallego y la palabra bolsos. Al principio nos sonaba raro pero pronto nos acostumbramos.

Ubicamos el taller en la antigua casa de mis padres, donde habíamos nacido, en la calle Dr. Fleming de Burjassot. Ellos se fueron a vivir a la vuelta de la esquina y transformamos la planta baja en taller. Montamos una mesa de corte, una máquina de coser y un banco para montar. Fabricábamos bolsos sencillos y rudimentarios, como los que hacían mis padres.

“En 1983 creamos Gabol como sociedad con mis padres y mis 6 hermanos”

Al montar la empresa la gente nos veía de otra manera. Abrimos el comercio a los pueblos de Alicante en busca de nuevos clientes. Al poco tiempo, mi padre se pre-jubiló con 55 años por enfermedad, y mi hermano y yo con poco menos de 22 años tomamos las riendas del negocio. Nuestra juventud era un handicap en nuestra relación con proveedores y clientes, pero con todo y con eso tiramos hacia delante.

Teníamos un muy buen cliente en Benidorm al que todas las semanas le hacíamos grandes pedidos. Y entonces llegó nuestra primera feria: Iberpiel en la Casa de Campo de Madrid, donde no sé bien cómo terminamos compartiendo stand con un fabricante de billeteros de Ubrique. Más tarde, fuimos con nuestros propios medios.

“Nuestra primera feria fue Iberpiel. Gracias a las ferias y a nuestros viajes a Barcelona y Madrid comenzamos a tener representes en ambas ciudades”

Gracias a las ferias y a nuestros viajes a Barcelona y Madrid, comenzamos a tener representantes en ambas ciudades, sobre todo en la ciudad Condal. Recuerdo hacer viajes todas las semanas con mercancía. Al principio Demetrio estaba en producción y yo salía a vender, pero al poco nos dimos cuenta de que era mejor al revés. Yo soy más metódico y persistente, además había estudiado modelado y dibujo artístico en la Escuela de Artes y Oficios de Burjassot. Dibujaba a mano todas las piezas que fabricábamos.

Francisco Gallego trabajando en su despacho.

Y las cosas comenzaron a funcionar. Al poco tiempo, la planta baja de mis padres se nos quedó pequeña y nos cambiamos a la calle Dr. Lleonart de Burjassot donde cogimos en alquiler unas plantas bajas. Y de ahí a Benimamet a la calle Espartero. Compramos otra planta baja en calle Teodoro Llorente y alquilamos dos más. El crecimiento era galopante.

Por otro lado, un conocido que tenía una fábrica de inyección nos propuso fabricar bolsos-nevera de nailon. Nos trajo una muestra, la reprodujimos, firmamos un contrato de exclusividad y durante aproximadamente 7 años estuvimos trabajando juntos.

“En 1987 éramos 80 empleados. En el 89 llegamos a ser 110 y comenzamos a construir nuestra nave que en la actualidad sigue siendo nuestra sede central” 

En el 87 éramos 80 empleados en plantilla y como teníamos tantos locales, los camiones no dejaban de dar vueltas, por lo que comenzamos a recibir muchas quejas vecinales. En el 88 nos planteamos que teníamos que buscar un local donde centralizar todo, y así fue como comenzamos a oír hablar de los polígonos industriales que se estaban poniendo de moda.

En el año 89 llegamos a ser 110 empleados. Compramos la parcela en el polígono de Moncada y comenzamos a construir la nave que en la actualidad sigue siendo nuestra sede central. La diseñamos nosotros mismos con ayuda de los ingenieros, la parte de bajo como área de producción y la parte de arriba de montaje y almacén.

En el 90 llegó un cambio importante. En España llegó la crisis del 92 y en Gabol sufrimos un duro golpe con el cierre de la empresa de los bolsos-nevera. En ese momento, vimos cómo Italia y Alemania empezaban a importar producto de calidad y a buen precio fabricado en China. Y tras dos años en los que probamos con la fabricación en Bulgaria, decidimos dar el paso a China con el fin de mejorar nuestros métodos de producción.

Mis primeros viajes fueron a Taiwán y Hong Kong. Allí conocí a Francisco González, nuestro actual responsable de compra. En ese momento empezamos a definir los catálogos Gabol: Travel, Business, School y Accessories. Conseguimos una muy buena relación calidad-precio y la respuesta de los clientes fue muy satisfactoria.

“En el 93 fuimos a exponer a nuestra primera feria internacional: Paperworld en Frankfurt”

 

Almacén de Gabol en la actualidad.

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“Gabol es un sueño hecho realidad”

En el 93 fuimos a exponer a nuestra primera feria internacional: Paperworld en Frankfurt, a la que no hemos dejado de ir desde entonces. Gracias a la calidad y el buen precio de nuestros productos, las ventas fueron subiendo y en el 95 logramos remontar el bache del 92 y desde entonces la progresión ha sido ascendente.

En el 2000 expusimos por primer vez en la feria ILM Offenbach y comenzamos en el sector de la exportación. Mis hermanos tomaron cada uno caminos diferentes y ese mismo año me convertí en único propietario de Gabol.

“El éxito de Gabol está en su dinamismo y su mejora continuada”

Gabol es mi vida, un sueño hecho realidad. Al ser un negocio familiar nunca he sentido la empresa como algo solo mío. Incluso ahora, no percibo Gabol como una propiedad que pueda ponerme en el bolsillo. Día a día vivo los problemas dentro de mi parcela, ayudo en todo lo que puedo pero entiendo que en una empresa todo el mundo tiene su parte de responsabilidad.

El éxito de Gabol está en su dinamismo y su mejora continuada. Soy de los que piensa que nunca debes conformarte: siempre puedes mejorar. Y ése es el motor de Gabol”.

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